Posteado por: alpe | octubre 4, 2007

Respuesta al comentario de Iván Thays

Hace algunos días, Iván Thays publicó en su Moleskine Literario un comentario sobre la edición independiente y la labor editorial peruana, a propósito de la formación de la ALPE. Creada, entre otros motivos, para impulsar en el Perú un debate activo sobre la edición y la industria editorial, por lo que decidimos contestar su comentario, haciendo algunas precisiones.

En primer lugar, la Alianza Peruana de Editores (ALPE) ha definido en su Acta de Fundación al Editor Independiente del siguiente modo: «Es la persona jurídica o natural que ejerce labores de edición de libros y/o productos editoriales afines, que no tiene vínculos de dependencia con empresas o corporaciones de capitales multinacionales o transnacionales». Es decir que, en la terminología que manejamos, un Editor Independiente lo es porque no depende de capitales multinacionales o trasnacionales, no porque posea un buen o mal catálogo, criterio sumamente subjetivo, imposible de seguir en una institución formal. Si –siguiendo a Thays- decidiéramos que la ALPE estuviese integrada únicamente por editoriales en cuyo catálogo “no se note la arbitrariedad de los títulos y los autores en una misma colección”, ¿quién sería el encargado de decidir esa arbitrariedad y bajo qué criterios? 

En segundo lugar, la ALPE concuerda con Iván Thays en que el trabajo de todo buen editor incluye la selección del texto, redacción, corrección de estilo, diseño, diagramación, impresión, difusión y distribución; y concordamos también en que un editor que no paga regalías a sus autores y no lo hace puntualmente incumple con sus deberes fundamentales. En tal sentido, la ALPE respalda a los afectados por la labor de malos editores, y declara que, de darse el caso, sancionará a sus asociados cuando incumplan sus funciones como editores.

En tercer lugar, concordamos con Iván Thays en que no es lo mismo una editorial independiente que una editorial pequeña. Por ello, entre los objetivos de la ALPE  están: fomentar la bibliodiversidad –expresión de la diversidad cultural por medio del libro y otros productos editoriales afines-; y construir un espacio de diálogo y reflexión en torno a los retos de la edición independiente, universitaria y autónoma, que propicie prácticas solidarias entre sus asociados. De este modo, su teoría del pez grande y el pez chico no tiene sentido para nosotros, la ALPE es el océano en el que el pez grande y el pez chico desarrollan vínculos de solidaridad que les permiten sobrevivir a ambos en el difícil océano editorial contemporáneo.

En cuarto lugar, Iván Thays comenta la presencia de Germán Coronado en la ALPE como una “contradicción en ellos, que ellos deben resolver”. Más allá de no especificar a quiénes se refiere con “ellos”, ¿a todos los miembros de la ALPE? ¿a los “muchachos”, es decir –suponemos- los editores jóvenes, que son mayoría en la ALPE? ¿a quienes decían en 1999 que PEISA era “la gran enemiga, la editorial oficial, la mercantilista que sólo promovía literatura Light y acaparaba el mercado” y que, por lo tanto, no pueden ser los editores jóvenes de la ALPE porque, en su mayoría, aún no eran editores en 1999? Pero, decíamos, más allá de no especificar a quiénes se refiere, impidiéndonos por lo tanto, comentar tal “contradicción”, sí queremos aclarar que, según nuestra definición oficial de Editor independiente, por la que nos regiremos de aquí en adelante, PEISA es una editorial independiente que, como todas las demás de la ALPE, fomenta la bibliodiversidad y está dispuesta a trabajar por el desarrollo de la industria editorial en el Perú como, de hecho, lo viene haciendo hace algunas décadas.

Finalmente, Thays termina su comentario mencionando la impresión que a veces le causan los editores jóvenes peruanos, ante lo cual queremos aclarar que la ALPE no agrupa únicamente ni a editores pequeños ni a editores jóvenes, pero sí a editores independientes, universitarios y autónomos, tan diversos entre sí como el Fondo Editorial de la Universidad San Marcos, Walter Wust Ediciones y Jaime Campodónico Editor, por nombrar apenas tres de sus miembros.

Saludamos que nuestra fundación haya propiciado un debate sobre la labor editorial en el Perú, deseamos fervientemente que continúe y fructifique.

Cordialmente,  

Jaime Vargas Luna
Alianza Peruana de Editores – ALPE
Presidente

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